domingo, 21 de marzo de 2010
MARILUZ
CALLEJÓN SIN SALIDA
LA HISTORIA INTERMINABLE
Te lo pinta color de rosa
y mal que bien
vas tirando
promesas
demoras
recaídas
sabes que no cambiará
que tu vida es un polvo
un Ay
el llanto del lunes
disfraz
un callejón sin salida.
MARCO ANTONIO
MANUAL DE INSTRUCCIONES
Aquí dice que cuente todas las piezas, arandelas y tornillos antes de iniciar el proyecto. En caso de faltar alguna, devolver la mercancía a la tienda con su correspondiente talonario de pago. Si entiendo bien las instrucciones, los rectángulos marcados con la letra “A” se unen con los rectángulos marcados con la letra “B” aplicando un poquito de pegamento en los tabiques de madera antes de unirlos. Este párrafo borroso aquí abajo, parece explicar que hay que tener mucho cuidado porque uno se puede equivocar y poner lo de atrás para el frente o lo de abajo para arriba. Creo que hasta ahora lo llevo a la perfección, así que me voy al “Paso-2” y alineo los cuatro travesaños marcados respectivamente “C,D,E,F” asegurándome que los bordes redonditos pintados de blanco apunten hacia arriba. Aplico el pegamento a los agujeritos e introduzco los tabiques en sus correspondientes agujeros teniendo extremo cuidado de que el exceso no se escurra y manche la superficie de la madera. Los cuatro soportes verticales marcados “K,L,M,Ñ” parecen ser las patas, estas se unen los travesaños “C,D,E,F” por arriba y los otros marcados G,H,I,J más abajo. La parte superior debe quedar centrada, de acuerdo al diagrama, pero no logro adivinar exactamente cómo, me parece que sobra madera en una de las esquinas. Dice aquí que cuando instale la pieza ovalada con el orificio central marcada con la letra “R”, lo haga a seis centímetros del panel frontal y a cinco de la parte trasera. Debo ajustar las bisagras con los tornillos marcados “XX10” a la base “Q” que va montada sobre el cuadrilátero formado por las piezas marcadas “A y B”, procurando no apretarlos demasiado. Entonces todo esta listo para colocar los chupones de goma en los cuatro extremos verticales de las patas marcadas “K,L,M,Ñ”. Por último me indican que es hora de introducir la bolsa verde de poliuretano en la cavidad entre la tapa “R” y la base “Q” asegurándome que todo quede bien ajustado. Al parecer, aquí termina este sencillo manual de instrucciones para la construcción de un vater portátil.
sábado, 20 de marzo de 2010
MARILUZ
MY SHARONA
The knacks
ESTÁ CANTADO
Di que sí
y reventaré el precinto
de tu aburrimiento
di que sí
acércate lo suficiente
y será una moción de censura
al destino
sé que lo harás
es cuestión de tiempo
y la alfombra roja
de nuestro futuro
tapizará
el asfalto cuarteado
de tus miedos.
MARCO ANTONIO
¿QUE TALLA USA?
EVOLUCIÓN EXTREMA DE LA MODA
El mundo había cambiado. En el último milenio el entramado genético de los seres humanos había transmutado de manera trascendental, pero no a favor de los hombres. Un fenómeno hormonal causado por los disruptores endocrinos cuyo objetivo, con la ayuda del tiempo, fue alterar los mensajes químicos que regulaban el ADN neutralizando totalmente la diferenciación sexual. Ahora predominaba el género femenino. Ellas poseían la capacidad para hacerlo todo, no solo las tareas complejas que requerían un esfuerzo físico o mental extraordinario, también aquellas que tradicionalmente fueron instituciones masculinas. Ellas, desarrollaron la capacidad de auto procrear asegurando así la supervivencia de la especie humana. El hombre, como parte de la ecuación, dejó de ser un factor importante y comenzó a desaparecer de la faz de la tierra. Ellas continuaron manteniendo su aspecto femenino, su belleza y voluptuosidad, pero con una marcada diferencia: sus órganos reproductivos habían evolucionado a una nueva dimensión. De su sexo ahora colgaba un par de testículos de indeterminadas proporciones. Eso, no solamente tuvo un devastador efecto sobre las normas convencionales de la genética, pero también en la evolución de la moda. La forma de vestir cambió drásticamente. Los ajustes fueron dramáticos para sujetar aquellas protuberancias que colgaban entre las piernas de las siempre hermosas y deseables mujeres. Para las costureras el sistema métrico no sufrió alteraciones, pero en los lugares puntuales donde en otros tiempos se establecieran las estructuras de una prenda de vestir, cambiaron por completo. En este milenio, para acomodar correctamente los apéndices, se preguntaba casualmente:
¿Qué TALLA USA?
Marco Antonio
Marco
jueves, 18 de marzo de 2010
ENRIQUE TEJÓN
DE FINISTERRE A CASABLANCA
- Camarero, tráigame un horóscopo mientras leo este ribeiro.
- Disculpe, ¿no será al revés?
- ¿Al revés?, ¿tengo que servírselo yo? Bueno, no voy a discutir pero entonces no pago, ¿eh?
- No, señor, me refiero a que le serviré un ribeiro mientras lee el horóscopo.
- ¿Qué pasa, que ahora también me dice lo que tengo que leer?
- ¡Eeeeh!, no se-señor, ahora mis-mismo le-le traigo su horóscopo.
- ¿Y quién se tomará el ribeiro, usted?
- No, gracias, señor; no puedo beber mientras…
- ¿Me está tomando el pelo? Dígame, ¿me está tomando el pelo?
- No, se-señor, ahora mis-mis-mismo le-le traigo… lo que me ha pedido.
Momentos después:
- A-aquí tiene el se-señor, señor, digo el ho-ho-ho-horóscopo-no-no-no tam-tam-tam…
- Tambores lejanos.
- Sí-sí-sí, digo no-no-no…
- ¿Está nervioso, camarero?
- Sí-no-sí-no-sí-no…
- Bien, tranquilícese; lo que me ha puesto sobre la mesa es un ribeiro; ha estado acertado; no tiene por qué estar nervioso; ¡hale!, ya puede irse.
- Gra-gra-gracias.
- En fin, veamos el horóscopo: “Intente ser lo más agradable posible. Su salud podría resentirse. No se busque enemigos ni dé la espalda a quien se haya sentido humillado por usted. Por otra parte, guárdese mucho de atacar a la gente; hoy es un día de especial nerviosismo”.
- Ca-camarero lea esto y, po-por fa-favor, si le he o-ofendido créame que lo siento mu-mucho.
- Pe-pero, señor, este es mi signo. Lo he leído antes que usted y por eso trataba de serle agradable.
- Lo siento. He sido un estúpido. ¿Puede sentarse y tomar un ribeiro conmigo? ¿Por favor?
- Está bien, pero déjeme que le invite…
- De ninguna manera. ¿Sabe?, este puede ser el principio de una gran amistad. ¿Le gusta el cine?
- De todos los bares de ribeiro en todas las ciudades de todo el mundo, va y entra en el mío. Brindemos.
Enrique Tejón
martes, 16 de marzo de 2010
MARCO ANTONIO
A VISTA DE PÁJARO
Era impresionante mirarle a los ojos, tenia uno azul y el otro marrón. La primera vez que lo vi fue en Monte Carlo saliendo del casino del brazo de una exuberante mujer. Una rubia platinada muy conocida en el ámbito internacional por sus recambios matrimoniales y sus dos fallidos intentos por ganar un “Oscar” como mejor actriz de reparto. Me lo presentaron casualmente la segunda vez que coincidimos. Eso fue en Madrid durante la presentación de unos premios cinematográficos. Entablamos una conversación perfunctoria que gradualmente adquirió sustancia hasta que nos vimos en la obligación de compartir la cena, el coñac y la cama en un hotel de segunda categoría.
Insistió en desvestirme y cuando descubrió que yo era un travesti con un equipo descomunal e intacto, no se impresionó. Yo quedé con la duda de cómo él pudo descubrir mi verdadero sexo. La velada fue una experiencia inquietante. Se despojó de su elegante atuendo lentamente y a mí me pareció que en su propósito había algo de exhibicionismo. Se fue al baño y se lavó los dientes, entonces removió su ojo derecho, el azul y después el otro marrón y los depositó en un receptáculo metálico que colocó sobre la mesilla. Pasé toda la noche sin poder acostumbrarme a mirar directamente a las cuencas vacías de sus ojos. En la penumbra de la habitación parecían ser dos cavernas oscuras de infinita profundidad. Horas más tarde, cuando mi corazón había regresado a su ritmo normal, me atreví a preguntarle cómo me había descubierto. Se sentó al borde de la cama, y abrió la cajita metálica de donde sacó las dos orbitas y las volvió a colocar en sus respectivas cavidades.
— Con estos artefactos puedo ver a través de cualquier cuerpo sólido, ya sea una pared o una prenda de vestir.
Se abalanzó sobre mí y me mordió el cuello a la altura de la yugular. Entonces corrió hacia la ventana y saltó por ella completamente desnudo.
Lo último que pude ver antes de perder todo sentido de la vida, era como aquél ratón batía sus alas y lo observaba todo A VISTA DE PÁJARO mientras se alejaba en la oscuridad de la noche. Cuento este anecdota desde mi ataud en el sótano del hombre con un ojo azul y el otro marrón.
Marco
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






