sábado, 12 de junio de 2010
domingo, 6 de junio de 2010
ENRIQUE TEJON
GALOPE A DOS PATAS
Mira, estoy segura de que nunca me has prestado atención; pero cuando digo nunca, es nunca, ¿eh? Lo del día que fuimos al hipódromo me lo confirmó. Sino, vamos a ver, ¿cómo se explica semejante comportamiento por tu parte, querido? Estuve toda la tarde hablándote; tú, como siempre, apenas respondías. ¿Dónde estabas entonces, eh?, ¿dónde tenías la cabeza?, si se puede saber. Pero, claro, no se puede saber porque ni tú mismo lo sabes. De pronto, vas y saltas sobre la espalda de aquel pobre señor y gritas: “¡arre!”. Empezaste a cantar el tango de Carlos Gardel: “Por una cabeza…” Creí que me moría de vergüenza, ¡porque mira que cantas mal! Y la mujer del pobre señor, con los ojos muy abiertos, gritando de tal manera que se podría colgar la colada en las cuerdas vocales, jaleándoos para que fuerais más rápido. Me dije: “Esta mujer es idiota”. Si ni siquiera había empezado la carrera. Al menos yo esperé a que estuvierais en el cajón, como los demás caballos. Cuando se dio la salida nadie apostaba por vosotros. No por culpa del caballo, digo del señor que…, es decir, sí, del caballo que montabas, que se le vía con posibilidades, sino por tu hipopotámico cuerpo, que lastrabas al pobre animal como los deshumidificadores fundieron el presupuesto del Arca de Noé. No obstante, el noble bruto empezó a hacerse con tu peso y a media carrera ya iba en la mitad del grupo. Seguías cantando: “…de un noble potrillo…” Entonces disteis unos pasos bailando un tango como dos luchadores de sumo en una playa llena de piedras. “…que justo en la raya…”. Al final, ganabais por tres cuerpos, si los medimos por los de los caballos; si lo hacemos por el tuyo, uno. “…afloja al llegar…”. Tú siempre fuiste muy tuyo y entonces, claro, tenías que ir de acuerdo con la canción: “…y que al regresar…”. Me dije: “Este no va a hacer bien dos cosas seguidas”. “…parece decir:…”. No pude con la tensión y te lancé el paraguas, se abrió en medio de la pista y los caballos, asustados, se dieron la vuelta sin obedecer a los jinetes. Todo el mundo de miró. Estaban tan convencidos de que había sido yo que silbé “West Side Story” completa dos veces con tres bises. “…no olvides hermano…”. Era evidente que el caballo iba debajo pero el de arriba era el burro. “…vos sabés, no hay que jugar…”. Pero, ¿a quién se le ocurre? ¡Deja que apuesten, imbécil! Si casi no ganas por no estropear la canción. Menos mal que el que hacía de caballo iba derrengado por tu peso y cruzó lo antes que pudo la meta. Fue el principio de una carrera que nos podría haber hecho ricos. Pero no, claro; no podía ser. No hubo manera de bajarte del pobre animal… es decir, del pobre señor, y terminasteis creyéndoos un centauro; y, claro, los centauros no pueden correr en el hipódromo. Para rematar esta situación hemos tenido que cambiar el lavavajillas por un lavapesebres. Nunca terminaré de aprender. Como cuando saltasteis sobre el canario; la risa que me dio… hasta que empezó a relinchar.
Enrique Tejón
jueves, 3 de junio de 2010
ERNESTO
TIEMPO
Tiempo, tengo ganas de conocerte y no lo consigo. Me hiciste crecer el pelo, la barba… pero, cuando te dió la gana, me lo arrebataste y me lo volviste blanco. ¡Deja de jugar! Quiero conocerte. ¡Soy yo! Y quiero ser tu amigo. ¿No me recuerdas? Aquél al que parecía que no corrías con la diligencia debida cuando quería entrar en las pelis de mayores. Aquél que jamás te podía alcanzar con un coche porque no me dejabas conducir.
Ahora sigo queriendo conocerte, pero todavía no he logrado estrecharte la mano. Te has puesto a correr tan rápido delante de mí que me encuentro asfixiado de seguirte. No te puedo alcanzar. Sigues riéndote de mí. La experiencia vivida no es suficiente para alcanzarte. Pregunto a los mayores y tampoco te pueden parar. Das y quitas razones, pero a mí ya no me vales. Ni de pequeño ni de grande. ¡Me has vencido! Y lo peor es que la vida pasa adosada a ti. ¡Haz lo que quieras de mí!
MATRITRI MAURICIO
PASA LA VIDA
Analicemos tres formas distintas.
Jorge Manriquez, en las coplas sobre la muerte de su padre, dice:"Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando..."
Santa Teresa de Jesús exclama:"Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero, que muero porque no muero."
Segismundo, en la Vida es Sueño de Calderón de la Barca, maldice indignado:"Apurar cielos pretendo, ya que me tratáis así, qué delito cometí contra vosotros, naciendo, aunque si nací ya entiendo qué delito he cometido, bastante causa ha tenido vuestra insistencia y rigor, pues el delito mayor del hombre es haber nacido..."
En la primera forma, el autor describe a dos personajes rivales que avanzan para enfrentarse a una encarnizada lucha en la que triunfa la muerte y todo se acaba. El lema de los seguidores de esta postura es: bebamos que mañana moriremos.
La Santa, considera la muerte como el trampolín que la lanzará a esa alta y eterna vida que espera y que la Iglesia proclama en el prefacio de la misa de difuntos:"...porque la vida de los que en Ti creemos, Señor, no termina, se transforma..." Afortunadamente somos muchos los que creemos y queremos pasar así la vida.
viernes, 28 de mayo de 2010
MIGUEL ESTRADA CAMBLOR
Ayer la tarde se quiso vestir
de color Mayo,
pero… huérfana de luz
se vistió de ti.
Una hoja seca
se estrelló en mi vientre
como tus ojos tristes
en Madrid.
Pasaste disfrazada de brisa
dejando en los nogales
un leve fuego de otoño,
y un enorme vacío,
llamado Abril.
de color Mayo,
pero… huérfana de luz
se vistió de ti.
Una hoja seca
se estrelló en mi vientre
como tus ojos tristes
en Madrid.
Pasaste disfrazada de brisa
dejando en los nogales
un leve fuego de otoño,
y un enorme vacío,
llamado Abril.
jueves, 27 de mayo de 2010
MARILUZ
EL HOMBRE SONRIENTE
Ayer hizo treinta y cinco años que nos casamos.
Le regalé un tanga florido.
Él me trajo un plátano con gárgolas.
Pulverizamos el salón con unas gotitas de Poisson.
Pusimos en el plato una antigua versión de Fever.
Mmm…When you kiss me
Sus michelines vibraron.
Compitieron con la etiqueta del tanga que braceaba enhiesta.
You can hold me
Hubo que parar para tomar la tensión.
Todo bajo control.
Feveeeer.
Dos horas más tarde creyó conveniente comprobar las pulsaciones.
When you hold me tight
Le mordí el labio inferior.
Brotó sangre.
Aprovechó para controlarse el azúcar.
Fever all through the night.
Dijeron los del 112 que a pesar del gran trallazo, entró en boxes con una amplia sonrisa.
miércoles, 26 de mayo de 2010
ENRIQUE TEJON
UN SEMÁFORO EN EL POLO SUR (EN UNA ESQUINA A LA DERECHA)
Eh, amigo, ¿qué le ocurre?, ¿por qué está tan triste?
Acabo de hacer un examen de conciencia.
¿Y qué?
De tres preguntas que contesté fallé cinco.
¿Y las otras?
Las dejé en blanco.
¡Qué conciencia más limpia!
La encontré en la barra de un bar y jamás la usé.
Yo una vez encontré un autobús en la cama.
De juguete, claro.
No, no, era una cama de verdad.
Pero el autobús ¿tenía pasajeros?
Claro; el conductor estaba en la almohada.
¿Y usted?
Tuve que bajarme; no tenía dinero para el billete.
Tenga le doy este billete que me regaló mi padre cuando era pequeño.
¿Quién usted o su padre?
El billete.
Pues no ha crecido mucho.
Bueno, ha tenido todo lo que un billete puede necesitar en la vida.
Una vez tuve un billete de ida y vuelta.
¡Vaya suerte!
No se crea, cuando volví estaba en el sitio del que había partido.
Ya, para eso vale más tener un billete de no ida.
Claro, un billete de no ida no lleva a ninguna parte pero por lo menos no hay que volver.
Una vez, en sueños, volví a la infancia.
Ah, ¿sí?, ¿qué hacía?
Estaba durmiendo.
Pero, de niño, ¿también dormía?
Claro, ¿usted no?
¡Qué va! En casa éramos tan pobres que no teníamos ni sueño.
Pues créame que lo siento, pero no puedo darle ni un ápice de sueño; tengo lo justo para mí.
No se preocupe, de lo que estoy sobrado es de risas, mire: ja… ja.
Sólo una vez oí a alguien reírse de esa manera; lo iban a fusilar.
¿Creé que puede reírse mejor?
¡Seguro! Observe: JA, JA.
¡Vaya, sí que es bueno riéndose!
Oiga, si quiere puede reírse conmigo.
De acuerdo. ¿Empezamos?
Adelante. JA…
…ja…
…JA…
…ja…
Bueno, me estoy desternillando.
Sí, yo hacía años que no me reía tanto; ja
Eh, ese ja me tocaba a mí; guarde un orden.
Ha sido usted quien se ha saltado el suyo.
Bueno, nos estamos riendo, esto es muy serio, hagámoslo bien.
Vale, vale. ¿A quién le toca?
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