sábado, 1 de enero de 2011
PALABRAS AL VIENTO
¿Habrá algún soñador, de esos que coleccionan palabras para zurcirlas en cuentos, poemas, anécdotas y pensamientos, capaz de dar un paso al frente y enviarnos sus sueños y desvaríos. Os aseguro que pasarás a ser parte de un espacio que siempre tendrá algo que decir de ti.
Virtuosos somos aquellos cuyas experiencias e imaginación encuentran la puerta en el lenguaje escrito para saltar al mundo desnudos sin apariencias o afectaciones. Arena de caracoles siempre estará aquí para recibirlos, es un espacio sin bisagras ni goznes en las puertas.
Nombre del blog: arenadecaracoles.blogspot.com
Correo electrónico: arenadecaracoles@gmail.com
Les deseo lo mejor de la vida,
Marco Antonio
viernes, 3 de diciembre de 2010
martes, 28 de septiembre de 2010
MARCO ANTONIO
Puedo imaginar la melodía en las palabras, aunque carezcan de voz. Puedo darles vida y vestirlas con nombres como: Raphaela, Natalia o Mariluz. Hasta me atrevo a dibujarlas en momentos de tristeza si aparecen cabizbajas y titubeantes. Otras veces soy capaz de unirme a la euforia caprichosa que se desprende de ellas y saborearme su sabor a miel. Sé que algún día las olvidaré, porque recordar palabras, frases o el texto de un poema o narrativa, es función de una memoria que en su incansable batalla contra la edad y el tiempo, siempre pierde.
Reconozco, porque no es ningún secreto, que nos salva el estar unidos por un ombligo universal que todo lo comparte. Desde aquél momento en que dejamos de ser polvo, si alguna vez lo fuimos, hasta ése otro en que regresamos “al no sé dónde” del que tanto se especula, siempre habrá quiénes escriban palabras como las que ahora impulsan este blog o quiénes fantaseen en silencio ante el desfile de nuestra prosa y poesía.
Quizás, algún día, este esfuerzo sea premiado y como ahora lo hacen nuestras tres compañeras, todos participemos en un intercambio de opiniones a voces sin que la sangre llegue al río.
Marco Antonio
Reconozco, porque no es ningún secreto, que nos salva el estar unidos por un ombligo universal que todo lo comparte. Desde aquél momento en que dejamos de ser polvo, si alguna vez lo fuimos, hasta ése otro en que regresamos “al no sé dónde” del que tanto se especula, siempre habrá quiénes escriban palabras como las que ahora impulsan este blog o quiénes fantaseen en silencio ante el desfile de nuestra prosa y poesía.
Quizás, algún día, este esfuerzo sea premiado y como ahora lo hacen nuestras tres compañeras, todos participemos en un intercambio de opiniones a voces sin que la sangre llegue al río.
Marco Antonio
domingo, 19 de septiembre de 2010
MARCO ANTONIO
Necesitamos una pensadora
. Necesitamos una gata con botas de siete leguas que escriba rompiendo con lo ya escrito. Necesitamos una pensadora que no se ciña a los preceptos viscerales, una mujer que no se detenga a la orilla de la liturgia por verse reflejada en ella. Alguien que, con la imaginación, pinte puentes del color de un verso sencillo, que se atreva, que rebusque, que lo invente todo. Una que escriba descalza con las uñas pintadas y pies con sabor a baldosas. Que hable de su tiempo sin intentar entenderlo todo. Que sea buena y no tan buena, pero que nunca quede atrapada en un pañuelo de mocos. Que sea inspiración como a veces lo somos todos sin intentar elevarse hasta donde el calor del sol derrita la cera de sus alas y de su prepotencia... Que no le importe fundirse en el bochorno de su propia realidad y que tenga el valor de dar rienda suelta a los desvaríos de su mente. Que sea intoxicante hasta conseguir que nos sintamos héroes en un poema. Necesitamos a una pensadora porque el género opuesto está incapacitado en estos momentos. Hemos abandonado la práctica sin saber cuando. Al parecer,estamos en desventaja, nuestra materia gris, como en el agujero de la capa de ozono ha comenzado a perder su densidad. Nos encontramos en una verdadera crisis.
Marco Antonio
. Necesitamos una gata con botas de siete leguas que escriba rompiendo con lo ya escrito. Necesitamos una pensadora que no se ciña a los preceptos viscerales, una mujer que no se detenga a la orilla de la liturgia por verse reflejada en ella. Alguien que, con la imaginación, pinte puentes del color de un verso sencillo, que se atreva, que rebusque, que lo invente todo. Una que escriba descalza con las uñas pintadas y pies con sabor a baldosas. Que hable de su tiempo sin intentar entenderlo todo. Que sea buena y no tan buena, pero que nunca quede atrapada en un pañuelo de mocos. Que sea inspiración como a veces lo somos todos sin intentar elevarse hasta donde el calor del sol derrita la cera de sus alas y de su prepotencia... Que no le importe fundirse en el bochorno de su propia realidad y que tenga el valor de dar rienda suelta a los desvaríos de su mente. Que sea intoxicante hasta conseguir que nos sintamos héroes en un poema. Necesitamos a una pensadora porque el género opuesto está incapacitado en estos momentos. Hemos abandonado la práctica sin saber cuando. Al parecer,estamos en desventaja, nuestra materia gris, como en el agujero de la capa de ozono ha comenzado a perder su densidad. Nos encontramos en una verdadera crisis.
Marco Antonio
domingo, 29 de agosto de 2010
sábado, 7 de agosto de 2010
JAIME DEL EGIDO
Biodanza
Es una luz que se cuela
manantial que susurra
energía que se proyecta firme
alas que te acogen
vuelo que me deja en la llanura
es un poder sin trono
cetro en la mano de un niño
pueblo que manda sobre el rey
una mujer reinando en solitario
es una voz que grita
yo también soy tú.
Jaime
sábado, 31 de julio de 2010
MARCO ANTONIO
AL AMANECER
Pisó con fuerza contra el cemento cuarteado, como si su rabia pudiese agrietar el concreto blindado y ofrecerle una alternativa al inevitable desenlace. Como un animal enjaulado se movía en círculos concéntricos cada vez más estrechos. Miró con intensidad hacia el agujero.
Una tenue claridad comenzaba a filtrase a través de los barrotes. Los ruidos del patio se magnificaban dentro de la celda. Atento a todo lo que ocurría en el exterior, pudo identificar el sonido de la clavija que activaba el mecanismo de la maquinaria, como también, en su momento, podía percibir el impacto de las cabezas en el canasto. Llevaba meses escuchándolas. Pensó que en aquél lugar como en la vida misma, todo era una redundancia.
Cerró los ojos y se reclinó sobre la mugrienta almohada. Trató de adivinar quienes, de sus compañeros de celdas, estarían escuchando cuando su cabeza impactara el fondo de la cesta al amanecer.
Pisó con fuerza contra el cemento cuarteado, como si su rabia pudiese agrietar el concreto blindado y ofrecerle una alternativa al inevitable desenlace. Como un animal enjaulado se movía en círculos concéntricos cada vez más estrechos. Miró con intensidad hacia el agujero.
Una tenue claridad comenzaba a filtrase a través de los barrotes. Los ruidos del patio se magnificaban dentro de la celda. Atento a todo lo que ocurría en el exterior, pudo identificar el sonido de la clavija que activaba el mecanismo de la maquinaria, como también, en su momento, podía percibir el impacto de las cabezas en el canasto. Llevaba meses escuchándolas. Pensó que en aquél lugar como en la vida misma, todo era una redundancia.
Cerró los ojos y se reclinó sobre la mugrienta almohada. Trató de adivinar quienes, de sus compañeros de celdas, estarían escuchando cuando su cabeza impactara el fondo de la cesta al amanecer.
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