martes, 22 de abril de 2014

lunes, 15 de abril de 2013

miércoles, 10 de abril de 2013

CANTO NEVADO

Llora mi niña,
desde la vaguada,
bajo un manto de nieve
llora su alma
alborozada.
Risas y cantos
para su hermano,
abrazos y lirios
en la alborada.
Llora dichosa
ajena a penas
y olvidos.
Su voz al alba,
esperanzada.
Cubierta de nubes,
llora mi niña,
con la mirada puesta
en la madrugada.

Natalia

sábado, 16 de marzo de 2013

Cuando pasen por mi puerta los gorriones,
esos que llevare en mi memoria,
te encargo que les eches unas migas.
Te daré las gracias, aunque mis labios
ya sean de piedra y no pronuncien las palabras.
Las mañanas… me gustan las mañanas,
son la vida que comienza, el rocío,
el jardín, las semillas o la flor,
el agua que regala la caricia.
Los pájaros no ven nada, por mirar
tan lejos, ellos nos dan sus cantos.
Cuando ya no este, cuando en algún
punto azul de la memoria me lleven
por las mañanas los ensueños
a impalpables alas de la muerte
te pediré amigo mío, que en mi nombre
te acerques a mi puerta, y les dejes
la miga de pan de mis recuerdos.
No podré darte las gracias
porque estaré dormida y mis labios
beberán las aguas del silencio.

Carmen Passano

jueves, 28 de febrero de 2013

SERÉ PARA UN SIEMPRE ...

Llegar a tu memoria ensombrecida
calado hueso a hueso en el olvido
es como un eco sin voz reconocible,
o un iluso que ovilla sin visiones.
La mácula en mi sábana es denuncia
y en mi armadura de carne, la punzada.
Repudias, sí , la cicatriz del beso
que plantó tu lujuria y no en mi pecho.
Hay vivencias que se ocultan tras tu escote
mordidas con relámpagos de fuego,
heridas que el delirio de tu honor condena
cabalgando las mentiras apropiadas.
He de llegar entre los pétalos del tiempo
como la página húmeda perdida en altamar.
Sacudiré tus recuerdos, traicionaré tu ego
y en las sombras del lecho tú volverás a ser.

Marco Antonio

viernes, 21 de septiembre de 2012

EL AVERNO


Podría decir que conozco este lugar. Alguna vez he estado aquí, mucho antes de que tuviera consciencia o noción del tiempo. Sé que poseemos cinco sentidos, pero ahora sólo uno parece funcionar: el que percibe la claridad y las tinieblas. Ha sido esa luz, plagada de sombras la que me ha dado el primer indicio: supe que no estaba solo cuando los celajes provocados por aquel intenso resplandor comenzaron a agujerear las tinieblas transmitiendo una sensación de movimiento. No, no era un lugar extraño. No, no estaba solo.

Me esforcé en ser más preciso e Intenté identificar el lugar. No pude reconocerlo como un país, una región o una ciudad, pero sí estaba seguro que aquello que se proyectaba ante mis ojos eran retazos de experiencias vividas, lugares de puertas y ventanas. Fragmentos de luz y sombras se cruzaron frente a mi visión y tuve la sensación de que se estaba abriendo un puente. Ahora me transportaba asistido por los otros sentidos, podía tocar los muros y los marcos de las puertas, aspirar con cierta repugnancia el olor a sudor agrio que emanaba de las sombras. Al final me atreví a escupir el sabor fétido depositado en mi lengua con cada bocanada del vaho que respiraba. Me pregunté qué lugar podría ser este que albergaba vestigios de todas mis memorias, de todos los lugares donde había estampado mi huella siempre sedienta de discordia, desconfianza, odio y traición. ¿Qué rostros son estos que aún no puedo ver, pero que sin dudas, sí son familiares en mis entrañas?

Comienzo a reconocer pasos sobre lo ya mil veces he andado: adoquines azules en calles estrechas, el asfalto de las anchas avenidas, los caminos de piedra y la sensación de humedad que transmiten las zanjas que se forman en el fango después de un aguacero. Sentí miedo porque intuí que esta travesía no me llevaba a ninguna parte, aunque visitaba lugares ya transitados que sospecho no fueron seleccionados al azar. Aquí me enfrentaba a mis experiencias malvividas y sin sentirme totalmente sólo, no estaba acompañado. Había perdido la noción del tiempo y comencé a entender que todo esto era más que una pesadilla, parecía que había comenzado a cumplir una condena.

La incertidumbre, la ansiedad y el desespero de no saber… sabiendo, tenía que ser un castigo, algo que se convertiría en un terrible tormento exigiendo que mi alma deambulara eternamente para que reviviera los pasajes de infamia que minaban mi miserable existencia. Como si otra vez aquel cuervo mitológico del pasaje bíblico regresara para roerme las vísceras mientras que yo en cadencia perpetua, continuara recordando una y otra vez.

Marco Antonio

domingo, 15 de abril de 2012

EL ABUELO



¿Adónde habrá ido el abuelo?


¿Habrá desensillado el caballo tobiano en el campo lejano de las estrellas?

Con su valija de cartón, su sombrero negro y chato y sus bombachas de gaucho, estará mirando a ese viejito reflejado en el espejo de alguna laguna, riéndose y preguntando - ¿todavía estoy en la tierra?

El abuelo… mirando hacia adentro, hacia los recuerdos, contando historias del campo, mientras avivaba el fuego con algunas ramas, mirándome pensativo. ¿Y la abuela? En algún atardecer, estará sentada en su mecedora de mimbre, zurciendo las medias de los nietos para enmendar la pobreza, recitando bajito ese poema de amor que aun guardaba en su corazón.

Una calle de tierra hacia el sudoeste con yerbajos y pisadas cansadas de vaquillonas, que pasaban en las mañanas anunciándose con sus cencerros, para ofrecer la leche espumante y tibia. El tiempo grisáceo del invierno, transcurría lento en una infancia sin demasiados matices. Saltar la zanja, que separaba la angosta vereda del potrero, cazar mariposas o atrapar en el hueco de la mano algún bichito de luz.

Un cierto temor al anochecer, tal vez al viejo molino que chirriaba con el viento. El miedo a través de la vida se va adquiriendo y nos ponemos un escudo de valentía. Algunos lo dejan de lado. Yo no. Mis miedos me acompañaron siempre. La vida pasa, la vida sigue. Las cosas y los sentimientos se van quedando atrás, sin darnos cuenta vamos cambiando pero al envejecer tenemos que encontrarnos con aquel niño que fuimos y seguir mirando todo con el mismo asombro hacia los sueños. Al recordar a los abuelos quise imaginar sus vidas, pero sabía poco y nada de ellos.

No solo se heredan los rasgos de una raza, se heredan las cosas que se llevan en el alma, imperceptibles, diáfanas, nostálgicas. Los indios llevan el sufrimiento de siglos en sus rostros, los orientales la serenidad y la armonía de sus costumbres. Las mujeres transmiten de madres a hijas, vivencias y sentimientos de un pasado remoto, como los árboles en la memoria de sus especies, siempre darán el mismo fruto y la misma sombra.

Carmen Passano

Argentina.

lunes, 23 de enero de 2012

Nuevo Año en el Arenadecaracoles







Ahora que ya sólo se oye el eco de las Celebraciones y que se han esfumado las alharacas de fin y de comienzo de Año, nos viene el verdadero día a día.
Es el momento para festejarlo más delicadamente, a solas con la poesía que todos tenemos por aflorar.


Si hacemos Click en el enlace aparecerá una muestra del lenguaje de la Música y de las Flores, que también pueden inspirarnos a la escritura. 


Os invito a expresaros  en comentarios o mediante nuevas entradas.
Un abrazo a todos los lectores y seguidores del Blog.









sábado, 15 de octubre de 2011

MIGUEL CAMBOR

                      CONTRATANDO MUSA
                       (con experiencia)


He decidido presentirte.
He dado ordenes para que ilustres mi sueño.
Me he propuesto que existas
y has de obedecer.
Y si no existes,
te exijo que me lo hagas creer...
miénteme
háblame bajo,
bordame suspiros.
Que no es fácil contratar
a una musa nueva
para coser versos
a destajo.

Miguel Camblor

domingo, 2 de octubre de 2011

                   
                  ADIÓS AL AMIGO

Al Poeta Sanluiseño de las Cosas Simples, Antonio Esteban Agüero, desde su ciudad (Merlo) a mi ciudad (Santa Fe), in memoriam...

En especial, y muy afectuosamente, para el amigo en el Maná de la Palabra y, por ende, Hermano en Humanidad, Marco Antonio Peña…

22 de Setiembre de 2011 Adrián N. Escudero (Santa Fe, Argentina)


Suerte no haber viajado. Estar en ella y con su familia, y sobre todo en ese día. En aquel último día... Hablaba, en principio, de su ciudad: lagunera y bordada por la silueta serpenteante de los mosaicos defensores del paso lento pero arrollador del Paraná, el tigre de los ríos... Hablaba entonces de Santa Fe. La de Argentina, claro está. Alfajores y humedad, mosquitos y dulce de leche. Y una blanca telaraña de heladerías y rubios puestos cerveceros. Calurosa y desnuda. Hasta ese día al menos... Después, caminar. Vagar soltando de a poco la mochila de un crónico stress laboral...
Ahora, una señal en cruz: Pedro Díaz Colodrero y Avenida 7 Jefes. El faro oblongo y chispeante. Unos juegos para niños. La fuente estallando brillos frente al negro telón de un cielo difuminado de estrellas y de sueños. Dos muchachas en bicicleta. Por detrás, un par de niñas riendo a los brincos... Todo en un radio de cincuenta metros. No más. Él, vértice de la magia de aquella noche especial. La doble vía. El cantero central boulevareño. El marco costanero elongado. Los fuegos del cordón esteño, serenos y amarillos, reflectando como columnas de oro su candor hundido en la Setúbal. El nuevo puente carretero; sus guirnaldas dibujando una pirámide egipcia en el aire cálido del anochecer citadino. Las burbujas de vida y luz asomando al extraño la simple y aguerrida arquitectura de Barrio El Pozo...
El cartel, cerca suyo: “TREVI, helados artesanales”. Chocolate con avellanas, pide. Delicioso. El último helado del verano. La silla metálica pero acogedora. Sus piernas estiradas como tocando con la punta de los pies cada objeto nombrado. Unos minutos antes, hora y media de caminata ahora suspendida. Boulevard Pellegrini, Boulevar Gálvez, Canal 13 (perdón, Telefé). La egregia estatua del Brigadier; del Brigadier General Don López Estanislao, claro está: y su herrumbre de caballo noble e hidalgo caballero. Todo un prócer jubilado por los rastros añosos de su pose ecuestre. Carcomido por el tiempo y el olvido ciudadano. Pero todo pasa...
Atrás. Porque ahora eso: las nenas que se hamacan. Péndulo de picardías. La quietud del ambiente y de la atmósfera. Unos pocos vehículos y alguno que otro caminante como él, parpadeando el gesto vivo de los vivos. La quietud. Contemplar la maravilla de aquel hermoso día en su definitivo crepúsculo estival... Por casualidad, solo. Como para no enturbiar a nadie con esa melancolía agridulce que le ahoga el pecho aquietado, con el que ya no podrá respirar –a partir de mañana- el viento cálido de la estación de la vida.... Casi una lágrima. Casi. “TREVI, helados artesanales”. Chocolate con avellanas. Delicioso. Casi terminándolo...
... Casi. Fue quizás en esa brisa o en ese viento de postrer soplido. Sus ojos abiertos a los indicios de una furtiva intromisión del Otro. Sí. sus oídos atentos a... Shhh, ¿Qué? Shhh. ¡Dime! ¡Escucho! Shhh...: volveré. ¿Cómo? Shhh: son los nueve meses que necesito. ¿Quién...? Shhh. ¿Para qué? Shhh: para nacer de nuevo... Como ustedes; cada nueve meses... ¡Ahhh! ¿No serás...? Shhh: lo soy. Digo tu nombre, amigo mío. Shhh: no lo digas. Él no debe escucharlo. ¿Por qué? ¿Cómo? Shhh: él cree, cada vez que me lleva, que será para siempre. Que jamás volveré... ¿Te refieres al Otoñ...? Shhh: no lo pronuncies. Lo advertiría, y haría lo imposible para demorar el parto... Entonces, callaré. Shhh: gracias. Entonces, ¿hasta pronto? Shhh: sí, hasta pronto... Luego, retomará la marcha. Caminará. De vuelta al hogar. Con su familia y en su ciudad. Ya no cálida. Siempre húmeda. Delante suyo, un grupo de muchachos y chicas adolescentes, todavía no se han dado cuenta que llevan, pegado a sus cuerpos viriles y seductores, los restos del Verano...
Dice ahora adiós al amigo. Y reza. Reza por el sempiterno nacimiento de su estación favorita. Con una lágrima, casi. O el sudor que se desploma de su frente envejecida un año más, aunque siga parpadeando el gesto vivo de los vivos...

Adrian N. Escudero

martes, 20 de septiembre de 2011

CARMEN PASSANO

UN PALACIO DE AMOR NOCHE ADENTRO

Sin haber nunca imaginado que ese hombre de los ojos de perro triste me miraría de ese modo, me quede mirando cómo se alejaba. Parecía cansado, necesitando una caricia en esa cabeza despoblada y lustrosa. Me sentí tentada de reírme de mi ocurrencia. Su mirada, vagaba en puntos lejanos, me extendió la mano y sin mirarme se presento. El silencio no se cuanto tiempo duro, pero de pronto sentí la necesidad de sentirme amada, subiendo escalinatas hacia el cielo, imagine un mundo en las estrellas de la mano de un hombre perdido en la soledad.
Me imagine caminando a la orilla de un río, queriendo atrapar el agua que se llevaba la corriente; pensé en un arroyo de aguas diáfanas y quietas, pero se me escurrían de los dedos ríos y arroyos, y nada podía hacer para retenerlos. Sería bueno si pudiera convertir en fuego todo este amor que siento por el pobre hombre de los ojos tristes. Una hoguera luminosa y ardiente que calentara el frío de sus manos. Me quede mirando las flores de un jardín y una tibieza de rosas de terciopelo se trepo por mi sangre. Las glicinas inundaron de cielo la primavera. Quise tocar las llamas de la hoguera y me queme las manos. Tal vez porque el fuego es caliente como el sol, me acorde del mar y los castillos de arena.Pero ahora el mar estaba lejos, muy lejos, y los castillos de arena, se deshacen con las olas, pero sin embargo en mi imaginación, comencé a construir torres y columnas, pasillos y cúpulas. Pero al atardecer el viento me echo arena en los ojos, y sentí una pena inmensa que me lleno de lágrimas.Si… se necesita un material más sólido que los sueños para construir un amor.
Abandone la desierta playa y me fui a la montana, me senté en la cima y en voz alta comencé a describir al hombre que había en mi imaginación. Pero nadie me podía oír. Cuando el hombre de los ojos tristes cansado de mi irrealidad, se quedo en silencio, yo quise construir con palabras un palacio con paredes de letras, sólidos muros repletos de poemas y cuentos. Pero con el silencio, el palacio de palabras se deshizo. Llego el anochecer, agotados todos los recursos, no se agotaba sin embargo el deseo de ese loco y desesperanzado amor. Al final, cerré los ojos y suavemente me dormí entre los imaginarios brazos.
Soñé. Soñé con un jardín con muchos jardineros, que llenaban de pequeñas piedras blancas las canteras, con los sueños de todos los que aman, los poemas de todos los tristes surgiendo de la tierra como un árbol creciendo, llenando los espacios de colores y fragancias. Vi también la sombra de un palacio sobre las piedras, la figura de un hombre vencido en la luna, alejándose.
La luna había tenido tiempo de ocultarse varias veces. Noche adentro. Y desperté.

domingo, 14 de agosto de 2011

CARMEN PASSANO













               Cartas al olvido

No éramos amigos, caminábamos juntos por el camino de la literatura y a veces charlábamos de cosas personales, pero no éramos amigos.
Me preguntaste un día para que viviéramos, si teníamos que morir y te conteste que no hay respuesta para ciertas preguntas.
Ver como alguien viene al mundo, como un pimpollo de una flor cualquiera, importante o simple, cultivada o nacida porque si en cualquier lugar, abriéndose a la vida, ver como una persona va adquiriendo experiencia en sus ojos, en la gravedad de sus gestos, la pesada carga de los sentimientos, de las frustraciones, el paso mas lento por la prudencia que se adquiere con los años.
Todo eso es un maravilloso milagro, somos una gota en el inmenso mar, que se evapora y se convierte en una gota de lluvia, pequeña, simple que ayudara a crecer a la flor.
Pero esta el amor…
Ninguna vida es completa sin esa definición, de complemento, ninguna isla formaría parte de la tierra, si el mar no la uniera al universo.
Todo puede ser una irrealidad, vivir, soñar, amar a otros o amarnos a nosotros mismos
Lo único certero es la muerte, el presente es el momento en que vivimos, el futuro puede o no llegar y un día no llegara. El pasado es un bagaje de recuerdos, y apenas nos recordaran algunas generaciones que nos precedan.
El se basaba en la identidad que creía tener, su país de origen, sus conocimientos, su cultura, no entendía las complicaciones de los destinos.
El creía, que era superior, y que por eso debería ser eterno, sin tener conciencia de las limitaciones de su propio ser, como si no hubiera nada cierto sino lo que el creía, y cualquier cosa que fuera distinta a su manera de pensar debería ser rechazada sin más.
El moriría como todos, el mundo seguiría girando día y noche eternamente, muy pocos pasan a la historia, y todos seremos olvidados, transformándonos en tierra y mar.
No preguntemos, vivamos. El olvido no responde.
Solo se olvida.





martes, 2 de agosto de 2011

CARMEN PASSANO


El tren que venia de los suburbios de Buenos Aires, parecía resoplar llegando a Retiro.


Bajaba como siempre caminando lentamente como si no quisiera llegar, se dirigía hacia el subte. Esa monotonía la aburría, llegar a la oficina, sentarse ante la maquina de escribir por largas horas y atender a los vendedores de esa editorial.

Todos los días iguales, y el alivio cuando el reloj marcaba las horas de salida.


Ese día sin embargo fue distinto, a veces en la hora del almuerzo se iba a un cine de la calle Lavalle, luego comía una porción de pizza en Las Cuartetas y eso la hacia sentir un poco libre.


Camino hasta Florida, chocándose con la gente que iba siempre apurada, entonces un policía disparo hacia unos asaltantes que perseguía…

La calle mojada todavía con la llovizna la recibió en sus brazos, el río humano se detuvo por un rato amontonándose perplejos, otros huían despavoridos.

La sirena de la ambulancia no tardo, y se la llevaron.

Un libro cayó hacia la vereda indiferente, mojado de lluvia y sangre.

Al rato todo seguía igual, la gente caminaba presurosa, sin saber bien para que…

viernes, 15 de julio de 2011

Una mascota diferente


Al niño le gustaban los peluches pero también las figuras de animales de tacto más áspero, como peces o reptiles. Los padres quisieron regalarle una mascota original y para ello consiguieron un CITES, que es un número de exportación/importación en el Convenio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, y le compraron un saurio de escasos meses de vida. El reptil tendría espacio suficiente para moverse en la casa, o en el jardín de la vivienda (si no se adaptase suficientemente al interior).
¿Quién dijo que las reptiles no podrían convivir con los humanos o, al menos, alcanzar cierto grado de domesticidad?
De hecho, congenió más con el niño que con el resto de los miembros familiares. Incluso aprendió a dormir, graciosamente enroscado, a los pies de la cama del niño.
Los padres se sintieron orgullosos de aquella simbiosis, tan original. La abuela, sin embargo, admitió aquella situación a regañadientes.
Un día, en lugar de dormir hecho un ovillo, como solía hacer, comenzó a dormir estirado sobre la cama, en posición paralela al niño. Los padres quisieron saber qué significaba aquel avance en el comportamiento y se lo fueron a comunicar al veterinario. Éste, les dijo que la serpiente estaba tomando la medida del niño.
Mientras tanto, en la vivienda familiar, una enloquecida abuela apaleaba sin cesar al saurio.


Jaime del Egido


lunes, 18 de abril de 2011

Escuchando a Dire Strait




Hago sonar su música una y otra vez en el aparato de CD. Me resulta delicada, fluida, armónica; sugerente como una jornada festiva. 

¡Maravilla de sonidos de guitarras y de batería, acoplados sin sacudidas ni estridencias! 

Sus melodías e interminables requiebros me atrapan en una determinada estética musical en la que, por fuerza de la cultura, he sido educado. Me transmite la misma paz que puedo sentir cuando contemplo, sin prisas, un atardecer todavía encendido y luminoso. 

En Túnel of love, tan pronto distingo matices apoyando la voz del cantante (insistente, algo nasalizada) como capto las síncopas que, a medida que transcurre la canción, logran disipar mis dudas existenciales. 
Se entremezclan las armonías que oigo con las emociones que siento; los brillantes punteos de guitarra con recuerdos agradables; sones reverberantes a ritmo del bajo, y orgullo de sentir que algunas de mis amistades son eternas.
Son sonidos nítidos y suaves que me invitan a oírlos incansablemente. El mensaje de la letra de la canción lo desconozco, se me antoja desprovisto de crítica o denuncia social.

Oír y escuchar mientras me sumerjo en la lectura de un libro o me dedico a fregar la vajilla.

¡Escuchar, saboreando este tiempo de espera!

Jaime del Egido

jueves, 13 de enero de 2011

TIERRA DE BOTAS













Tus botas nunca te fallaron.

Oíste cómo cruzaban el cemento

mientras este se resquebrajaba

bajo tus pies.

Líneas zigzagueantes. Un, dos, tres.

Prometen llevarte al centro de la Tierra.

Dudas. Dudas. Dudas.

Imaginas ese nuevo continente.

Demasiados dragones y mazmorras.

¿Para qué aprender a manejar la lanza

si en tierra conquistada ya están

los peligros doblegados?

Tus botas siempre lucharon por ti.

Garras de cuero que en su momento

consiguen pisotear la mano

que se desprende de un núcleo terrestre

con la intención de atraparte.

Es la fuerza impasible que siempre te cuestiona.

¿Por qué no tienes el coraje de cambiar?

Si tu mente dejara de mirarse a los pies

vomitaría todo lo que recuerda.

Si alguien te hablara del coste de las oportunidades…

Ganar.

Perder.

Ve y ata las botas a tus tobillos.

Fuerte.

Fuerte.

Fuerte.

Y siente como aúllan.


Tus pasos sobre la tierra se irán escondiendo bajo un sol infinito.




Silvia García Santana

miércoles, 12 de enero de 2011


SÁBADOS EN EL DESVÁN DE LA MELANCOLÍA

Julio es un hombre que no se distingue de los demás por su aspecto o vestimenta, ni por su forma de comportarse. Aparte de su rutina laboral, sentirse sólo es una certeza que le aguarda en esta víspera de fiesta. Es una situación que, últimamente, se repite cada fin de semana y comienza a producirle hastío e impaciencia.

- Estoy bajo de ánimo y me siento asfixiado como un existencialista en sus pensamientos (se dice).

Pero Julio es un hombre metódico y reflexivo, y ya ha puesto nombre a sus estados emocionales: Estoy agotado; soy apático; me siento triste y no sé cual es su causa... Y también ha encontrado las justificaciones: Mi hijo tiene problemas continuos de salud; mi anemia no se soluciona; soy el culpable de este fracaso sentimental...
Mientras trata de encontrar una solución se suceden sábados irremisiblemente, aumentando la inquietud en el desván de su melancolía. No se acepta tal como es. Se pregunta cuánto tiempo tardará en liberarse de su viejo y egocéntrico cascarón; cuánto en desentenderse de esa atmósfera repleta de lo que pudo ser y nunca fue.

A Julio, como a todos, le ronda una esperanza de paz que podría conseguir si se relacionase con personas que le admitieran en su mundo sin exigirle boleto de entrada.

Pero no sabe dónde buscar esa mano tendida para iniciar una senda de ternura, que imagina casi infinita.



Jaime del Egido

sábado, 1 de enero de 2011

PALABRAS AL VIENTO


¿Habrá algún soñador, de esos que coleccionan palabras para zurcirlas en cuentos, poemas, anécdotas y pensamientos, capaz de dar un paso al frente y enviarnos sus sueños y desvaríos. Os aseguro que pasarás a ser parte de un espacio que siempre tendrá algo que decir de ti.

Virtuosos somos aquellos cuyas experiencias e imaginación encuentran la puerta en el lenguaje escrito para saltar al mundo desnudos sin apariencias o afectaciones. Arena de caracoles siempre estará aquí para recibirlos, es un espacio sin bisagras ni goznes en las puertas.

Nombre del blog: arenadecaracoles.blogspot.com

Correo electrónico: arenadecaracoles@gmail.com



Les deseo lo mejor de la vida,



Marco Antonio 

viernes, 3 de diciembre de 2010

martes, 28 de septiembre de 2010

MARCO ANTONIO


Puedo imaginar la melodía en las palabras, aunque carezcan de voz. Puedo darles vida y vestirlas con nombres como: Raphaela, Natalia o Mariluz. Hasta me atrevo a dibujarlas en momentos de tristeza si aparecen cabizbajas y titubeantes. Otras veces soy capaz de unirme a la euforia caprichosa que se desprende de ellas y saborearme su sabor a miel. Sé que algún día las olvidaré, porque recordar palabras, frases o el texto de un poema o narrativa, es función de una memoria que en su incansable batalla contra la edad y el tiempo, siempre pierde.
Reconozco, porque no es ningún secreto, que nos salva el estar unidos por un ombligo universal que todo lo comparte. Desde aquél momento en que dejamos de ser polvo, si alguna vez lo fuimos, hasta ése otro en que regresamos “al no sé dónde” del que tanto se especula, siempre habrá quiénes escriban palabras como las que ahora impulsan este blog o quiénes fantaseen en silencio ante el desfile de nuestra prosa y poesía.
Quizás, algún día, este esfuerzo sea premiado y como ahora lo hacen nuestras tres compañeras, todos participemos en un intercambio de opiniones a voces sin que la sangre llegue al río.

Marco Antonio