sábado, 30 de enero de 2010

HOROSCOPO Y RIBEIRO-MARCO ANTONIO

HOROSCOPO

RIBEIRO

Mi primer Ribeiro lo tomé aquí en Oviedo ya hace más de diez años, durante aquellos primeros días del otoño cuando recién-abandonamos Cataluña para refugiarnos en Asturias. Me tomó  todo ese tiempo para finalmente perfeccionar la tradición de escanciarlo desde la cúspide de mi brazo extendido sin derramar una gota. Bueno, eso fue así hasta el día en que sentí sus ojos violáceos taladrando en mi subconsciente hasta hacerme perder la concentración. El Ribeiro se derramó por mi antebrazo mojando mi camisa de seda y mis pantalones de franela.  Mis ojos la encontraron  a dos mesas de distancia. Era una asidua clienta, una mujer que todos los jueves por la noche, con el consentimiento del dueño, ocupaba el mismo lugar en una esquina del restaurante. A las diez en punto extraía un manojo de cartas españolas de un bolso raído y las barajaba una y otra vez hasta que alguien se sentara frente a ella. Nunca levantaba la vista hasta que el posible cliente interrumpía su rutina introduciendo un billete de diez euros entre las cartas. Entonces clavaba su mirada violácea en el sujeto  y le preguntaba en voz baja: ¿De veras que quieres saber tu HOROSCOPO? Nunca recibió una respuesta, porque el extraño poder de su mirada parecía neutralizar la voluntad de sus clientes. Cuando sus manos comenzaban a desplegar las cartas sobre la mesa, ella también comenzaba una diálogo con sí misma, pero los sorprendentes mensajes iban dirigidos al cliente. Declaraciones al descubierto narradas en una voz clara y concisa  donde los más sórdidos y  descarnados secretos del interesado eran presa de todos los oídos en derredor.  Las sesiones normalmente se interrumpían cuando el cliente se levantaba volcando la silla y abandonaba el local aterrorizado para nunca volverse a ver. Aún así, la voz se corría sobre la mórbida y espantosa visión de la vieja de la mirada violacea. Todos los jueves, allí se congregaba una respetable cantidad de parroquianos cuyo morbo buscaba algo más que el Ribeiro. Hoy era mi turno.

Marco Antonio

viernes, 29 de enero de 2010

HOROSCOPO Y RIBEIRO - MARILUZ



TURNOS

Miro al nuevo día
por una rendija del ojo
y bostezo un saludo
al horóscopo de mi vida

definitivamente
toca rizar el rizo
poner patas arriba la agenda cósmica

toca volverte a llamar
y alicatar el mundo
con un ribeiro.

Mariluz

martes, 26 de enero de 2010

AGLAURA




CON ELLA

Aglaura merecía la pena
estuve allí
y me habría quedado

antes de que el neón se cegase en aullidos
antes del cóctel de óxido bajo las aguas
panorama roto en la colina
cristal y acero rechinando los dientes
plumaje negro
ojo avizor en los cables

Aglaura hablaba por sí sola
estuve allí
y no supe cuidarla.

Mariluz

lunes, 25 de enero de 2010

LOS BALSEROS



Un año glorioso. Me perdí en el Louvre y fui rescatado por náufragos balseros (no, no eran cubanos) que llevaban años tratando de encontrar la salida. Théodore Géricault habría intentado señalar el camino orientado por la imaginación y la maestría. También estimulado por el valor intrínseco que ahora demandaba su obra

Marco Antonio

viernes, 22 de enero de 2010

LIQUIDAMOS LOS PRECIOS




Abu Hassan había hecho una fortuna vendiendo excremento de cabras para utilizarlo como abono.En aquellos tiempos y en aquella región tan árida y desprovista de recursos, poseer un inmenso rebaño de cabras  con la capacidad de producir alrededor de 125 kilos de excrementos todos los días, era una bendición.

Cada mañana se alineaba una columna de camellos frente al almacén de excrementos con sus respectivos jinetes y esperaban a que el propietario terminara sus oraciones matutinas y abriera el negocio. Para Abú Hassan,  esto era el mejor testimonio a su dedicación y esfuerzo. Vendía la mierda a un precio exorbitante, únicamente dejando un pequeño margen para sobrevivir y volver a comprar más abono. Nunca se había sentido tan feliz, era un círculo vicioso que en cada ronda lo hacía más rico.

 Una madrugada alguien tocó a su puerta. al abrirla se encontró frente a una figura vestida de andrajos, de ojos incandescentes, y pupilas verdes que inmediatamente se clavaron en él. Un hombre cuya  mirada penetrante parecía atravesarle el alma y desnudarle el pensamiento. Se apoyaba pesadamente en un tronco de madera pulida que le servía de bastón, llevaba sobre su cabeza un curioso sombrero de pico adornado con planetas, estrellas y jeroglíficos. Abú Hassan pensó que éste hombre tenía el aspecto de un hechicero, uno de esos magos que vagan por la tierra ejerciendo todo tipo de embrujos y  artimañas.

—Que la paz  sea con usted — pronunció el anciano en un grave tono—. He atravesado el desierto guiado por las estrellas, pero mis ojos ya no son lo que eran; así  que perdí el rumbo y terminé a su puerta. Llevo tres noches pernoctando en el desierto. No es tanto el hambre o la sed lo que me agobia, pues llevo algo de sustento, es la necesidad de descansar, de dormir en un lecho para recuperar mis fuerzas.


     —Mi estimado señor — respondió Abú Hassan, en un tono frío y formal—. No es esto un refugio, ni un albergue para beduinos o encantadores de serpientes. Es mi residencia familiar donde viven mis esposas, mis hijos y mis concubinas.


     —Podré pagarle por su bondad, respetable señor –interrumpió el anciano–,  es solo por una noche y no requiero más que un lecho en un rincón donde pueda descansar mis huesos.

     —No puedo aventurarme y permitir que un extraño invada mi morada—repostó Abú Hassan ya con una actitud de insolencia—. Al final de esta casa hay un almacén donde se acumula el excremento de las cabras, allí podrá pasar la noche, el estiércol seco le servirá de cama. Le permitiré dormir sobre un tesoro inimaginable. Yo no podré pegar un ojo pensando si alberga malos designios o  si su avaricia es más poderosa que el cansancio. Puede que su magia sea terrible y podría hacer desaparecer toda esa fortuna que sólo a mí me pertenece, aunque ahora esté en forma de excremento. Como yo no podré pegar un ojo, mejor le aconsejo, anciano, que duerma en otro lugar donde la tentación no le marque como un villano común y que en la mañana, tenga que cortarle las manos por robar lo ajeno.

En aquella tierra nunca llovía, pero esa noche se desató una tormenta tan terrible e inusual de la que aún se habla después de haber pasado cien años.

Llovió mierda toda la noche y los tres días siguientes. La tierra nunca más necesitó abono. Las cosechas reverdecían desde un confín al otro de aquella tierra.

Abú Hassan sentado a la puerta de su almacén de excrementos lanzaba gritos de angustia y proclamaba su desgracia en un enorme telón colgado sobre la puerta del almacén que anunciaba:


LIQUIDAMOS LOS PRECIOS. El kilo de mierda de cabra a 0.10 de Dinar.

Marco Antonio

jueves, 21 de enero de 2010

MAURICIO



se creó este blog, se hizo esta pregunta: ¿por qué este blog? Mi respuesta fue: porque de poetas, sabios y locos, todos tenemos un poco. Por eso me atrevo a publicar este soneto.





LA NOCHE- SONETO

                                          



¡Oh noche oscura y de tristeza llena!
¿Cuántas veces en sueños me has turbado,
mostrándome cual novio engalanado,
tus voces zalameras de sirena?

¿Quién logró regaslarse con mi pena?
¿Quién piensa en este pobre enamorado?
¿Qué alma hay que sepa mi cuidado?
¿A quién mi honda tristeza le enajena?

Que he contado tu mal, llorando el mío
y ha sido tan amargo el cruel llanto,
que han llorado, con migo, las estrellas.

Es fruto inútil el amor que envío,
envueltas en los pliegues de tu manto.
acoge noche amiga mis querellas.

Matritri. Mauricio






martes, 19 de enero de 2010




Arrugas

pitanza del tiempo

óxido
en los tornillos
de mis pisadas.

Mariluz